Nuestro trabajo es saber ancestral, herencia viva de nuestras abuelas, transmitida de generación en generación.
Nos nombramos como
«nn´anncueñomndaa» — la gente de en medio, de la palabra del agua,
porque ahí habitamos: entre la tradición y el presente, entre la memoria y la creación.
Nuestra identidad y el telar de cintura
El telar de cintura no es solo una técnica:
es una forma de estar en el mundo.
En él se hilan símbolos que hablan de nuestra cultura amuzga, de la vida comunitaria y del respeto a la naturaleza.
Tejer es resistir, cuidar y narrar.
Cada pieza es única.
No se repite, porque tampoco se repite la historia de quien la teje.
Los símbolos que habitamos
Entre los códices y símbolos de vida que se entretejen en nuestras piezas —blusas, huipiles, rebozos y servilletas— habitan:
Las flores de huellas de perro
El tejido de hamaca
Las montañas y la milpa
El mar y las luciérnagas
La flor de piña
La araña tarántula y el ciempiés
La flor de tortuga y la flor de corazón
El peine
El águila de dos cabezas
Cada símbolo guarda un significado profundo, una enseñanza y una memoria que sigue viva en el hilo.
Cada pieza es única
